rehabilitacion vivienda antigua
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Categoría: Tendencias, Interiorismo, Arquitectura

06 /11/2016

Rehabilitación: cómo convertir una antigua vivienda en un loft industrial


Quizá dispongas de una antigua vivienda esperando a ser rehabilitada. O quizá hayas encontrado una antigua fábrica o garaje en el que dar rienda suelta a tu creatividad y dar sentido a tu vida. Sea cual sea tu caso, en nuestro estudio de arquitectura sanahuja&partners nos planteamos ayudarte a convertir una antigua vivienda en un loft de cariz moderno e industrial. Como arquitectos técnicos expertos en rehabilitación de edificios, posibilitamos que cumplas de forma esencial y óptima tu sueño interiorista, y lo hacemos a través de estos sabios consejos.

Rehabilitar un local industrial: la tendencia heredada de los 50

El origen de los lofts nos translada al New York de los 50. Los barrios de Tribeca, Soho y Barrio Oeste fueron protagonistas de una industria floreciente y posteriormente olvidada que dio origen a la reutilización de esos espacios, a los que se les otorgó un nuevo uso. Su esencia diáfana, amplia y altamente espaciosa, generó un nuevo estilo de vivienda acuñada bajo el nombre de loft, que satisfacía a los espíritus más artísticos y contemporáneos. Hoy en día, el término loft oscila ya entre modo de vida y estilo decorativo, convirtiéndose en tendencia candente de la arquitectura y el interiorismo. Ciudades como Barcelona, en barrios insignias como Poblenou, apuestan firmemente por la reconversión de antiguas viviendas o fábricas en modernos lofts, que inspiren a sus propietarios y los sumerjan en esa armonía necesaria en el día a día. La primera de las pautas es darle un toque moderno y minimalista a los espacios, pero siempre bajo la máxima premisa de conservar aquello que un día fue la arquitectura.

Cómo convertir una antigua vivienda en loft industrial: las claves

Lograr que una antigua vivienda o local industrial sea un lugar cálido y acogedor requiere de mucho trabajo, como también necesita de cierta inversión, buen gusto y dosis de optimismo. Por esto, la mayoría de procesos de este tipo las llevan a cabo arquitectos e interistas expertos en la rehabilitación de viviendas, que indiquen el camino a seguir y aconsejen a la dirección idónea en la que debe avanzar el inspirador proyecto.

Conservación de elementos antiguos: Ya os hablamos de lo mucho que está de moda en el sector de la arquitectura el conservar paredes y vigas pertenecientes a la antigua estructura del edificio para potenciar el origen y autenticidad del proyecto. Eso sí, debe estudiarse el estado en el que se encuentran, de modo que la estética no comprometa de ningún modo a la seguridad del edificio. En el caso de los locales industriales, vigas y cañerías se dejan a la luz, como también las paredes de hormigón gris, que quedan desprovistas de revestimiento. En caso de optar por revestir las paredes, la cerámica imitación hormigón es un material perfecto, pues consigue esa estética industrial tan retro de los lofts neoyorquinos, pero con las propiedades de las que dispone la cerámica, como la calidad y durabilidad.

El diseño: El estilo a seguir a la hora de rehabilitar un loft industrial apela al minimalismo, a la amplitud y la sencillez de las líneas. Los espacios se aprovechan al máximo, tratando de reducir las barreras arquitectónicas a la mínima expresión, y minimizando el número de paredes y puertas. De hecho, las cocinas se unen al salón, el despacho al dormitorio, constituyendo el espacio vacío como el espacio más importante y valorado. Los techos, por su parte, deben gozar de una altura considerable o de no haberla, se debe apostar por crear sensaciones de altura a través de la decoración y los acabados. En definitiva, a la hora de convertir una vivienda antigua en loft se debe apostar por la simplificación del espacio, que se vuelve sencillo, práctico y muy funcional.

Los colores: Haciendo referencia una vez más a la serenidad y sencillez, los colores predominantemente utilizados para crear un loft de espíritu industrial son los colores fríos y claros. Los más habituales son el blanco y el blanco roto, como también los grises inspirados en el cemento u hormigón. Por otra parte, se apuesta en los espacios por la calidez y el acogimiento, de modo que entra en juego la gama colores tierra o crema y se introduce la madera, que cobra posición privilegiada en el proyecto. Adicionalmente, y en pequeñas dosis, trata de buscarse el contraste, por lo que optar por introducir colores más intensos en un rincón privilegiado no es una propuesta descabellada.

El mobiliario: Se prefieren pocos y grandes, de estilo industrial y moderno. A través de ellos también puede introducirse en color, que combina y transgrede magistralmente la sobriedad de las paredes.

En cuanto a la distribución, si el espacio es grande, las piezas de mobiliario pueden colocarse de modo que éstas formen pequeñas áreas o islas, distribuyendo visualmente los espacios y diferenciándolos  entre sí.

La iluminación: La apuesta firme por la amplitud convierte a la luz natural en esencial en este tipo de proyectos de rehabilitación. Grandes ventanales y vidrieras rigen las estancias, y se opta por “paredes” y puertas de vidrio que, visualmente, agranden el diseño de interior. El exterior se cuela, de este modo en el interior a través de la luz, como también se cuela el paisaje. 

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