Arquitectos Valencia SanahujaPartners
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Categoría: Tendencias, Arquitectura

06 /06/2016

Proyectar un museo: carácter simbólico y emblemático de su arquitectura


Los museos se han convertido en edificios representativos de las ciudades modernas. Más allá de la mera función de exponer obras de arte, se han instaurado como auténticas señas de identidad de las ciudades en las que se encuentran.  Representan su cultura y sus valores, pero además se catalogan como iconos dentro del paisaje urbano.

Por ello, la proyección de un museo no implica solo su estructura interior sino que se trata de un proyecto de arquitectura en su totalidad, que conlleva un arduo trabajo de diseño urbanístico.

El concepto de museo moderno, que se consolidó a principios del siglo XX, se centra en la expresión del carácter simbólico y emblemático de la construcción, es decir, en el hecho de que la arquitectura del museo se transforme en una escultura en sí misma, elevando su categoría como contenedor del arte para convertirlo en arte en sí mismo.

Tener en cuenta el terreno y la orientación del edificio a la hora de proyectar un museo es crucial para conseguir reforzar su función monumental. Sin embargo, aspectos como la accesibilidad, la independencia de las salas, la conexión de los espacios, la retención de la luz natural y la capacidad de conservación de las obras que alberga deben seguir enmarcándose como objetivos del proyecto, ya que la finalidad última continúa siendo preservar la memoria colectiva y educar a la población.

Existen numerosos ejemplos de museos de arquitectura vanguardista del siglo XX, pero con el objetivo de analizar el concepto de museo postmodernista, en sanahuja&partners estudiamos algunos de los museos más emblemáticos en cuanto a su edificación.

 

Museo Guggenheim: el efecto Bilbao

El museo de arte contemporáneo Guggenheim de Bilbao se encuentra ubicado en una de las curvas del antiguo muelle portuario e industrial de la ciudad. Precisamente, el objetivo de su construcción era reurbanizar y revitalizar una ciudad industrial que se encontraba en decadencia en los años 90.

Por ello, en el año 1991 se planteó la construcción de un museo vanguardista que modernizara la visión de la ciudad vasca, consiguiendo con su inauguración en 1997 atraer turismo a nivel internacional. El éxito del proyecto y el cambio que supuso este museo para Bilbao es conocido como el ‘efecto Bilbao’ o ‘efecto Guggenheim’.

Este edificio diseñado por el arquitecto estadounidense Frank Gehry se caracteriza por sus formas curvilíneas metálicas, creadas especialmente para captar la luz y conseguir que el sol refleje en el edificio aprovechando las condiciones climáticas de la ciudad.

En cuanto a su materialidad, predominan el titanio, la piedra caliza y el vidrio, que le otorgan esa personalidad casi futurista.

Asimismo, si observamos el museo desde el cielo su visión mostrara una forma similar a una flor, pero si, en cambio, lo visualizamos a pie de calle, el Guggenheim representa un enorme barco metálico, simbolizando la vida industrial del puerto de Bilbao.

Así, el Guggenheim ha conseguido transformarse en una obra de arte en su totalidad, en un icono inconfundible y en causa revitalizadora de la ciudad. 

 

Louvre de París: estructura en continua metamorfosis

El museo del Louvre de París es uno de los más visitados del mundo. A partir de finales del siglo XII se enmarcó ya como un icono de la ciudad y un símbolo de la cultura a nivel internacional.

A lo largo del tiempo el edificio ha sufrido diversas rehabilitaciones y ampliaciones ya que su estructura original, debido a la evolución urbanística de París fue gradualmente engullida por el crecimiento de la ciudad.

Una de las transformaciones más importantes fue la construcción de la famosa pirámide de cristal en el año 1989 por el arquitecto estadounidense de origen chino Ieoh Ming Pei, la cual le otorgó un nuevo carácter más innovador, adaptando el museo a los nuevos tiempos.

 

Museo de Pérgamo de Berlín: un edificio construido alrededor de sus obras de arte

El Museo de Pérgamo, construido en 1930, es el museo más visitado de la ciudad de Berlín. Su singularidad reside precisamente en su arquitectura y en las grandes dimensiones de las obras de arte arquitectónicas más características de su muestra.

En este edificio de aspecto babilónico se albergan entre otros el Altar de Pérgamo, la Puerta de Babilonia y la Puerta del Mercado Romano de Miletos, tres obras de gran envergadura llegando a alcanzar la última de ellas los 17 metros de altura.

Así pues, el proceso de construcción del museo de Pérgamo fue algo inusual ya que se construyó expresamente para acoger estas obras, por lo que se decidió establecer un espacio en el que cupieran todas ellas y edificar el museo alrededor de las mismas, dándole un aspecto que conjugara con el origen de los tesoros históricos que contenía y los ensalzara.

 

Galería de la Academia: la adecuación arquitectónica de un museo a su obra más alegórica

La escultura del David de Michelangelo es una de las representaciones artísticas más valoradas en el mundo del arte, por lo que la decisión de su ubicación definitiva era clave.

Cuando en el año 1873 se decidió trasladar la escultura desde el Palazzo Vecchio para evitar el deterioro que podría sufrir al estar expuesta al aire libre, se decidió situarla en la Galería de la Academia debido al espacio del que disponía, a su ubicación estratégica dentro de la ciudad de Florencia y a los altos techos con bóvedas que permitían una abundante entrada de luz para que el David adquiriera mayor presencia y protagonismo dentro de la estancia.

Sin embargo, las dimensiones de la escultura, su peso, así como su forma pensada para estar sobre una tribuna hicieron que el arquitecto Emilio de Fabis tuviera que crear una plataforma especialmente para la escultura que concordara tanto con la misma como con la estética del museo, logrando el aspecto actual de su exposición.

La belleza requiere y reclama belleza y, ante todo, respeto por el valor único e intrínseco de cada pieza artística. Bajo esta premisa, y según la visión de sanahuja&partners, la arquitectura debe entregar su alma al arte. Así pues, la labor del arquitecto cuando se enfrenta a un proyecto museístico será siempre la de estar a su servicio, afrontando el reto como un acto de generosidad que buscará siempre convertir en protagonista a la obra de arte que se exhibe.