Cuerpo de coronación
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Categoría: Clásicos de la arquitectura, Arquitectura, Arquitectura residencial

03 /01/2015

LUIS ALBERT BALLESTEROS. EDIFICIO ALONSO. Arquitectura Racionalista. Valencia. España. 1935


LUIS ALBERT BALLESTEROS. EDIFICIO ALONSO.
Arquitectura Racionalista.  Valencia.  España.  1935

 

Si en el resto de España podemos hablar de arquitectos como Josep Lluis Sert o Fernando García Mercadal que mantuvieron contactos con la vanguardia europea y permitieron que arquitectos como Le Corbusier impartiesen conferencias en nuestro país o Luis Gutiérrez Soto prolífico arquitecto de gran éxito, muy adaptativo y que prefirió mantenerse al margen del exclusivista GATEPAC, en Valencia serán profesionales como Luis Albert, Joaquín Rieta, o Enrique Pecourt los que desarrollen la arquitectura más innovadora, implantando en la década de los años 30 la arquitectura racionalista y expresionista que se imponía en Europa.

 

Un magnífico ejemplo de esta arquitectura innovadora es el Edificio Alonso, de Luis Albert Ballesteros.

 

Luis Albert Ballesteros, nació en Valencia en 1902. Hizo los estudios de arquitectura en Madrid, donde se tituló en 1928. Unos años antes ya había participado, colaborando con Gaspar Blein, en el concurso de proyectos lanzado por el Ateneo Mercantil de su ciudad, para la construcción de una sede nueva. Aunque no ganó, la propuesta en la que participaba -un rascacielos colosal- indica bien un intento de conectar con una ciudad que miraba de adquirir, ni que fuera modestamente, un cierto aspecto entre europeo y norteamericano. 

 

En realidad, venció en el concurso una idea bastante más clásica, como eran el resto de las presentadas, mejor adaptadas a los gustos de los promotores. El proyecto Blein-Albert representaba  - ha escrito Alberto Peñín, que considera Albert "el arquitecto valenciano más brillante de los años 30" -  la entrada en Valencia del lenguaje racionalista y en una época relativamente temprana respecto al retraso crónico de el conjunto de España.

 

Terminada la carrera, Albert consiguió diversos cargos en la Administración. Lo más importante y de mayor proyección posterior, en 1932, ya con la República, fue el de arquitecto de la Diputación de Valencia. Desde este lugar preparó cuatro importantes proyectos frustrados para instalaciones dependientes de la corporación provincial dominada por blasquistas:  una Plaza de Toros nueva, un Hospital Provincial nuevo, un Teatro Principal nuevo y un Manicomio.

 

Y es que Albert encontró, al terminar la carrera, una Valencia sometida a transformaciones de todo tipo. El área urbana crecía, el centro de la ciudad era objeto de una reconstrucción con remodelación de espacios  - La  plaza del Ayuntamiento o las primeras expropiaciones para el trazado de la plaza de la Reina -,  el asolamiento de edificios antiguos  y la sustitución por nuevas construcciones, a menudo de un monumentalismo llamativo, trasplantado directamente de revistas extranjeras de arquitectura, o de un casticismo tirando a barroco y tradicionalista, muy apreciado por un sector notable de la burguesía local.

 

Junto a esta debilidad recurrente para la pastelería arquitectónica, otros promotores preferían lenguajes más innovadores y funcionales, en los que Albert se movía con destreza. En paralelo con las construcciones públicas frustradas, empezó a proyectar y realizar edificios de iniciativa privada, en el centro de Valencia y con varios estilos correctamente administrados. El primero, el edificio Carbajosa (1931), en la calle de Xàtiva. Seguirían otros, conocidos por los apellidos de los promotores: Tortosa (1931), Cánovas (1933), Buch (1935) y Alonso (1935) quizás el más representativo de la obra de Luis Albert y del que nos ocuparemos a continuación.

 

Durante el período anterior a la guerra de España, pudo evitar las tentaciones historicistas. El conflicto cambiaría las cosas. Luis Albert, hombre de derechas, fue detenido y la composición de su estudio profesional se disolvió. Con la victoria de Franco, y, pasado el proceso de depuración por haber entrado en la diputación durante la época republicana, retomó edulcorando,  los  antiguos proyectos de la institución, o los sustituyó. 

 

Prácticamente, ya, después de 1939, Albert se dedicó sobre todo a obras oficiales. Todavía, entre 1941 y 1944, dirigió un edificio que promovió como constructor, en la avenida del Oeste de Valencia. Ha sido definido como "el canto del cisne de una época ya periclitada". La de los treinta en que alguien, en Valencia, se podía permitir veleidades innovadoras. 

 

Hizo también edificios de promoción religiosa, como la parroquia del Buen Pastor, el colegio de Loreto o también el Cotolengo.  También se ocupó de la restauración de edificios históricos: el Palacio de la Alcaldía, el patio gótico de Santo Domingo, la cartuja de Portaceli, el monasterio del Puig, el colegio del Patriarca y, sobre todo, el palacio de la Generalitat -entonces ocupado por la diputación provincial-, al que, entre otros elementos, añadió una nueva torre, simétrica a la del siglo XVI.

 

Murió en 1968 y dejó una buena memoria de profesional solvente, que quizá no tuvo la oportunidad de dar de sí todo lo que pudo.

 

El Edificio Alonso, de Luis Albert Ballesteros

“El edificio se asienta sobre la llamada ronda de la ciudad, en el cruce de dos importantes arterias próximas al centro neurálgico de Valencia. Desde este emplazamiento cabe entender que el arquitecto deseaba producir un hito reconocible y, para ello, se valió de una imagen de modernidad, particularmente referenciada al expresionismo alemán, desarrollando un interesante tratamiento de exteriores cuyo juego de contrastes provocado por los voladizos potencia el valor de la esquina con su volumen sobreelevado a modo de torre de elegante curvatura.

 

Tal como planteaban algunas preferencias innovadoras de la época, la clave compositiva de las fachadas parece fundamentarse en el énfasis de las líneas horizontales que aquí, sorprendentemente, interrumpen su contundencia expresiva en los cuerpos laterales y desvirtúan una idea prometedora al entrar en conflicto con otra solución de paramentos más convencionales.
Sin embargo, la modernidad del edificio no se llega a cuestionar, ya que otros aspectos la refuerzan, como el protagonismo que adquieren las superficies acristaladas.

 

La estructura metálica se resuelve correctamente, y se adapta con eficaz regularidad a las condiciones geométricas y distributivas de un esquema funcional organizado a partir de dos núcleos de comunicaciones centrados y pertenecientes a dos zaguanes independientes, cuyos dobles programas residenciales dan como resultado cuatro viviendas parecidas para la planta tipo”
 

 

Fuentes:
DOCOMOMO Ibérico
Arquitectura Moderna y Contemporánea de la Comunidad Valenciana (COACV)

Entre la modernidad y la tradición. Francisco Pérez Moragón. EL PAÍS. 6 jul 2000

 

 

Luis Albert Ballesteros
Luis Albert Ballesteros
El edificio en su entorno
El edificio en su entorno
Fachada principal
Fachada principal
Fachada lateral
Fachada lateral
Plano de planta
Plano de planta
Balcones en esquina
Balcones en esquina
Detalle de fachada
Detalle de fachada
Detalle de fachada
Detalle de fachada