Vestíbulo
Vestíbulo

Categoría: Arquitectura, Equipamiento, Rehabilitación

01 /01/1970

EL NUEVO RIJCKMUSEUM DE ÁMSTERDAM


El Rijksmuseum de Amsterdam, que por sus fondos se puede considerar como el Prado holandés, se ha inaugurado después de doce años de obras de rehabilitación y ampliación, realizadas por Cruz y Ortiz Arquitectos. La intervención realizada en el Rijksmuseum ha sido ‘el proyecto más complicado’ al que el estudio sevillano ha tenido que enfrentarse a lo largo de su premiada carrera.

En 2001, el estudio del Ortiz y Cruz ganó el concurso y, a partir de ese momento, empezó una larga marcha de doce años en la que ha habido algunos ‘parones’ debido a que los trabajos han requerido ‘cerca de 80 licencias’ y a la gran polémica que se desató con los ciclistas de la ciudad, que se opusieron rotundamente al proyecto original.

El majestuoso edificio que acoge La ronda de noche, de Rembrandt, además de Vermeeer y Frans Hals, creado en 1885 por Pierre Cuypers,  mezcla el gótico y el renacimiento. A lo largo de su historia ha sufrido numerosas transformaciones internas, como la erección de nuevos pisos y la desaparición de los adornos de su techumbre y paredes que fueron tapados con pintura blanca. Se fueron ocupando los patios originales, y con ello se eliminó la luz natural. Sus instalaciones habían quedado pequeñas y obsoletas, había que mejorar los servicios y estar preparados para acoger a los dos millones de visitantes que se esperan tras su reapertura.

 

El viejo edificio había pagado un precio muy alto por su papel urbano como elemento de conexión entre el centro histórico de la ciudad y el nuevo ensanche. El Pasaje que atraviesa el museo de norte a sur se convirtió durante años en una auténtica autopista para bicicletas. Dividía el edificio en dos partes, forzando al museo a tener dos puertas de acceso, dos escaleras principales y provocando que el museo fuese un auténtico laberinto. 

 

Cruz y Ortiz se plantearon el reto de rescatar todo lo valioso del edificio original, eliminando intervenciones pasadas e incorporando las últimas tecnologías, pero preservando el espíritu del XIX. La intervención es bastante neutra. La superficie total del edificio es de casi 30.000 metros cuadrados de los que 10.500 se dedican a  exposición. El museo cuenta con 80 salas de exposiciones, restaurante, café, tienda, auditorio y salas de reuniones.

 

La idea estrella de Ortiz & Ortiz consistía en abrir la entrada principal justo donde pasa un arco externo utilizado por los ciclistas para desplazarse de norte a sur de la capital. Denominado popularmente El Pasaje, preservarlo para bicicletas y peatones dilató y encareció las obras. Pero el Ayuntamiento local -y la poderosa Federación Ciclista de Ámsterdam- no cedieron. Al final, el acceso ha quedado en los laterales del pasaje; las bicis van y vienen por la calzada central. Una vez dentro, eso sí, ambos patios antes inservibles vuelven ahora a abrirse, creando un espectacular y hermoso atrio  bajo el polémico pasaje. Una plaza con luz natural que ha situado al Rijksmuseum en el siglo XXI.

 

 

 

Antonio Cruz y Antonio Ortiz
Antonio Cruz y Antonio Ortiz
Pasaje urbano, peatones y bicicletas
Pasaje urbano, peatones y bicicletas
Vestíbulo
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Trabajos en cimentación
Trabajos en cimentación
Lucernario del vestíbulo
Lucernario del vestíbulo
Salas remodeladas
Salas remodeladas
Vestíbulo
Vestíbulo
Pieza exterior
Pieza exterior