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Categoría: Clásicos de la arquitectura, Arquitectura, Arquitectura residencial

05 /05/2015

CAYETANO BORSO DI CARMINATI. EDIFICIO VIZCAÍNO. Valencia. España. 1936.


CAYETANO BORSO DI CARMINATI.  EDIFICIO VIZCAÍNO.  Valencia. España.  1936.

 

Para el comienzo de la década de los 30, los cambios de hábitos y de mentalidad en la vida cotidiana de las urbes ya son imparables. La llegada de la República en abril de 1931 acelerará el proceso de manera trepidante a través del espíritu regeneracionista y la apuesta por la modernidad occidental. En ese contexto, la ciudad de Valencia se convierte en el paradigma de lo moderno, en escenario de concentraciones y costumbres masivas nunca antes vistas, y la arquitectura tendrá un papel decisivo tanto en la génesis como en la definitiva aceptación de una nueva forma de vivir, la que algunos años antes habían preconizado con mayor o menor coherencia los artistas y arquitectos vanguardistas. 

 

A lo largo de casi veinte años, Valencia, de la mano de una gran generación de arquitectos (Albert, Artal, Borso, Bueso, Cervera, Cort, Goerlich, Gómez Davó, Martínez Ortega, Pascual, Pecourt, Peset, Rieta, Roso, Sancho Coloma, Testor, Viedma...) va a ocupar su espacio con nuevas arquitecturas racionalistas, más dinámicas que puristas, pero modernas en su afán de simplicidad, funcionalidad, higiene y actualidad.

 

Cayetano Borso di Carminati  nació en Valencia el seno de una familia acomodada. En 1925 se tituló en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde fue alumno de Eusebi  Bona. Compartió estudios con Raimon Duran i ReynalsRicardo de Churruca y Germán Rodríguez Arias, todos ellos, más adelante, miembros del GATCPAC. Borso fue considerado un hombre audaz, liberal, apasionado y polemista inagotable con una reputación de persona avanzada a su época. Las primeras obras que realizó tenían un estilo entre clásico y folclorizante, como se demuestra en su proyecto del pabellón de industria de Valencia para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.

 

Formó parte de los arquitectos que colaboran eventualmente con Javier Goerlich (entonces arquitecto municipal de Valencia). Fruto de esta colaboración serán algunos edificios como el  Barrachina (1929) en La Plaza del Ayuntamiento (que aún puede verse a la izquierda de la sede consistorial) o el edificio Navarro en la calle Játiva (1928). Donde combina un repertorio decorativo clásico y casticista (pilastras,pináculosfrontones, volutas, etc) con detalles del Art Déco.

 

La introducción de la modernidad la utilizó como un simple repertorio decorativo, dependiendo de la ocasión, y sólo aparece en ciertas aportaciones tipológicas (medidas higiénicas o de racionalización de los edificios). Utilizó el lenguaje más decorativo y monumental, sobre todo en el centro de la ciudad (Edificio March, en la plaza del Ayuntamiento), pero cuando el edificio es más periférico (Edificio Alcatraz, calle Cádiz, 1931) hizo uso de un lenguaje más estilizado, con más elementos decorativos provenientes del déco, más moderno en definitiva.

 

Los años 1932 y 1933 serán años de poco trabajo, y el trabajo más importante será la dirección del proyecto de las piscinas de Las Arenas, obra del madrileño Luis Gutiérrez Soto. Esta colaboración fue determinante en el rumbo de sus obras posteriores, por ejemplo en el edificio García ya hace uso de voladizos curvos y ningún uso del lenguaje clásico. En el cine Rialto (1935), considerado una de las mejores obras del período, desaparece completamente la decoración aplicada y pone énfasis en las masas y los volúmenes escalonados. El edificio se inspira en modelos como el edificio Carrión de Madrid o en el cine Universum de Berlín, con uso del lenguaje déco y de la Wiener Werkstätte, del muro cortina en la fachada principal y posterior, el remate de la torre recuerda a los rascacielos americanos y al palacio Stoclet de Josef Hoffmann.  Continuó esta manera de construir en los edificios González-Senabre (1935), Dasí (1935, uso expresivo de voladizos, terrazas y salientes).

 

Durante la guerra Civil fue encarcelado, y cuando finaliza vuelve a ejercer pero con un lenguaje cambiado (neocasticista).  Reanuda la actividad profesional con la dirección de las obras del Ateneo Mercantil de Valencia(colaborando con Emilio Artal). En 1941 trazó el proyecto de ensanche de la ciudad de Requena con una amplia avenida ajardinada y calles paralelas y perpendiculares que han marcado el crecimiento de la ciudad durante todo el resto del siglo XX. Durante los años 1945 al 1948 ocupa un cargo de concejal en el Ayuntamiento de Valencia y también ejerce de arquitecto municipal de Alcudia de Carlet.  Al fin de los años cincuenta reanuda el lenguaje moderno asociado con Rafael Contel (Edificio Stella Maris, 1958).

 

El Edificio Vizcaíno (1936) es su obra más peculiar. Construido en un solar irregular con tres fachadas, destaca su torre cilíndrica de coronación escalonada, un juego de volúmenes complejo por los distintos voladizos de terrazas y miradores, y una ausencia total de decoración, tendiendo a la simplificación y al elementarismo (aspecto que hace al edificio más próximo al expresionismo europeo).

 

Edificio construido en una de las manzanas afectadas por la ampliación de la plaza de Emilio Castelar (hoy del Ayuntamiento) hacia la calle de San Vicente, que había sido aprobada en marzo de 1928 con el objeto de trasladar a este espacio de forma triangular el centro cívico de la Valencia moderna. Se sitúa en un solar irregular con frentes a tres calles, actualmente de uso exclusivamente peatonal, y consta de planta baja y entresuelo comerciales, seis plantas residenciales, un ático con la vivienda del portero y amplias terrazas comunitarias, y una singular torre en la pequeña porción del solar que forma la esquina de las calles Ribera y Horneros.

 

Dispone de un solo zaguán, ubicado en la calle Ribera, con ascensor y escalera de tres tramos, a través de los que se accede a dos viviendas por planta, una recayente a esta calle y otra al paseo de Ruzafa. Son viviendas de grandes dimensiones, adecuadas a la clase social a la que iban dirigidas, con pasillos paralelos a las alineaciones externas que distribuyen junto a las fachadas las dependencias principales, mientras que las restantes se sitúan en torno a dos patios interiores, uno central y otro pegado a una de las medianeras. Sus inconexas fachadas muestran la enorme difusión que tuvieron en Valencia las imágenes de la arquitectura expresionista alemana de finales de los años veinte.

 

Son de acusado componente vertical y reciben tratamientos compositivos distintos: simetría de eje central en el paseo de Ruzafa, con base de doble altura, cuerpo central macizo y en voladizo, con retranqueos que concluyen en miradores o balcones curvos, y torres laterales de remate; y forzada asimetría en la calle Ribera, de estructura similar a la del antiguo Cine Rialto, con idéntico arranque, cuerpo central macizado en gran medida y esquina redondeada sobre la que se sitúa una torre-faro, escalonada y tratada a la manera de los rascacielos norteamericanos. En ambas, la forzada verticalidad queda compensada con el tratamiento horizontal dado a los volúmenes de miradores, balcones y terrazas, donde destacan las barandillas de tubo, los paños enfoscados y pintados, y el particular enmarcado de ventanas mediante jambas de ladrillo cerámico visto y con hiladas rehundidas de manera alternativa.

 

El edificio presenta reminiscencias de ornamentación art decó y presencia de texturas en rehundidos de ladrillo, por lo que debe entenderse todavía dentro del proceso de evolución hacia el lenguaje de la modernidad. Sin embargo, su torre como un faro o elemento escultórico de fuerte caracterización en la ciudad, además de su innegable atractivo, permite adivinar que su autor poseía una amplia información sobre las novedades arquitectónicas que se estaban produciendo en el mundo, entre otras, de la Einsteinturm de Erich Mendelhson en Potsdam. 

 

Su emplazamiento urbano es especial ya que se trata de un céntrico solar que da a tres calles, aunque sin continuidad perimetral y con dos medianeras prácticamente paralelas, lo cual influye en la distribución de sus dos viviendas por planta de poca profundidad, con un patio interior centrado y otro menor que, inexplicablemente, no está vinculado a la escalera. A pesar de ello, el arquitecto afirmaba que las condiciones de luz y ventilación de sus dependencias superaban lo exigido por la ordenanza municipal. El programa se completa con bajos comerciales dotados de entresuelo y sótano y, en consecuencia, la estructura metálica cubre grandes vanos, tal como ocurre en otros edificios de funciones similares. 

 

FUENTES:            DOCOMOMO Ibérico.

                               Urbipedia.

                               Arquitectura Guía Urbana  (www.uv.es)

 

Fachada lateral
Fachada lateral
Vista general
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Planos de planta
Planos de planta
Alzado y planta
Alzado y planta
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Torre de remate
Torre de remate
Torre de remate
Torre de remate
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