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Categoría: Vivienda unifamiliar, Arquitectura, Arquitectura residencial

03 /12/2015

CARLOS FERRATER LAMBARRI – XAVIER MARTÍ GALÍ (OAB) Casa AA. Sant Cugat del Vallés. Barcelona. España. 2009-2011


CARLOS FERRATER LAMBARRI – XAVIER MARTÍ GALÍ  (OAB)  Casa AA. Sant Cugat del Vallés. Barcelona. España. 2009-2011

De los encuentros de Pamplona (Instant City, 1971) a una residencia con sala de cine, piscina cubierta y descubierta (la Casa AA, en Sant Cugat del Vallés de 2009). La vida profesional de Carlos Ferrater se resume en el volumen monográfico OAB Carlos Ferrater & Partners (así, con título en inglés y texto en castellano) publicado por la editorial Actar, con énfasis en los siete últimos años.

Son tres décadas de profesión, intentos, ideas, manifiestos  -Así titula una selección de proyectos entre los que se encuentran el gimnasio enterrado en los pies de su hotel Juan Carlos I de Barcelona, la primera casa para su hermano fotógrafo o el Parque Tecnológico del IMPIVA- y algunos cambios. 

También la vida personal queda recogida en el amplio volumen. Y es que resulta difícil desligar las dos vertientes cuando el trabajo se vive casi como un sacerdocio, cuando el cliente clave resulta ser un hermano y cuando los socios del estudio terminan por ser los hijos y el yerno. Aun así, la vida deja lugar para las sorpresas. Y la paulatina y rigurosa evolución de este arquitecto (resumida también en el volumen) termina por dibujar un retrato sorprendente.

En este último libro que recoge su obra –han ido apareciendo monográficos con periodicidad casi bienal-, Carlos Ferrater (Barcelona, 1944) explica cómo y por qué decidió convertir su estudio en “colectivo” de la mano de sus hijos, su yerno y un puñado de becarios para llamarse OAB (Office of Architecture in Barcelona) e intentar “una nueva forma de aproximarse al proyecto más rica, variada, tramada y flexible”.

Así, Ferrater narra los proyectos de este lustro, y algunos anteriores, que arraigan la obra cambiante. El resultado es que la arquitectura refleja el cambio con claridad. Su explicación, “la voluntad de trabajar en diferentes escenarios, ampliando y enriqueciendo el abanico de proposiciones en la búsqueda de nuevos cauces de expresión formal” resulta menos claro. “Esta nueva aproximación ha supuesto incidir en los aspectos teóricos del proyecto y en la innovación e investigación de nuevas tecnologías, sin olvidar el respeto por el lugar, la raíz social del trabajo del arquitecto y la razón constructiva en lo oculto de la proposición y el desarrollo proyectual”, dice por ejemplo.

Con todo, la evolución de Ferrater sorprende. El cambio, cumplidos sesenta años, llama la atención. ¿Sigue siendo él? ¿Por qué lo hace? La respuesta está en la primera línea de esta reseña y podría ser un clásico de la evolución burguesa: no se trata sólo de trasladarse de las barricadas al club de polo con el mismo peinado e idéntica emoción.

Lo que sorprende es que un miesiano militante como él (es decir, alguien que acepta ser un epígono tras la estela de un elegante purista) pueda cambiar de maestro al borde de su (supuesta) jubilación. El resultado de ese riesgo es siempre un nuevo arquitecto. Y el nuevo proyectista acepta más tonos, rompe los prismas puros, admite otras preocupanciones y busca nuevas veleidades.

Así, el nuevo libro de Ferrater resulta ser el retrato de un estudio familiar pero plural, más suelto y, aparentemente, con menos miedos. Más libre a la hora de proyectar. Aunque, tal vez, -insisto porque es notable- menos libre a la hora de elegir un discurso igualmente suelto, claro y descriptivo.

Rodeado de sus familiares arquitectos y de becarios “de instituciones o universidades que realizan prácticas durante uno o dos años”, Ferrater ha aceptado la posibilidad de ser otro.  Desde obras como la sede del grupo empresarial Azahar o el Paseo Marítimo de Benidorm, el arquitecto es capaz de mirar a Eero Saarinen y a Morandi y disfrutarlos sin temor a que le gusten demasiado. Sabe que puede acudir a otros genios sin cuestionar la maestría de Mies. Al borde de los 67 años, Ferrater reconoce las ventajasde abrir la puerta. Es un logro. Se necesita una vida para llegar hasta ahí.

La casa AA responde a unas reglas geométricas básicas, tan sencillas que en ellas radica la potencia del proyecto.

Una red ortogonal de 7 x 7 m sobre la que se superponen las diagonales de la misma construye, a modo de pentagrama musical, la base sobre la que se apoya la composición del proyecto. Las diagonales a 45º son las generatrices de las dilataciones que sufre la cubierta, lucernarios en unos casos y dobles alturas en otros; generando una topografía artificial que se eleva sobre la del terreno.

De esta manera, el programa se desarrolla a cota con el jardín en relación directa interior-exterior, donde se ubican salas, salones, biblioteca, comedores, cocina, habitación principal y suites de invitados; todos ellos ligados visualmente a través de largas perspectivas veladas por vidrios, celosías y paneles móviles.

Verticalmente, existen relaciones puntuales de la planta principal con la inferior y la superior, respondiendo siempre a exigencias de programa y cerrando así la continuidad tridimensional del edificio. La composición se completa con un inesperado acceso a través de un patio que, con un carácter más oscuro, contrastará con la luminosidad del resto de la vivienda.

El proyecto se materializa como una extensa cubierta pétrea con episodios puntuales de contacto con el terreno, dejando el resto del perímetro a materiales ligeros y transparentes: grandes ventanales tamizados en puntos concretos del programa con una doble celosía móvil que hace vibrar la fachada al ritmo de la luz.

La mayoría de los interiores están conectados visualmente a los espacios verdes circundantes y están inundadas de luz natural desde sus grandes ventanales. El nivel más bajo alberga la biblioteca, un comedor, una piscina bajo techo y una extensión de la habitación principal, mientras que el segundo nivel alberga la sala de piano de grande, con mucho espacio para socializar.

 

Enlace:  http://wp.ferrater.com/?oab_proyecto=86&idioma=_en

 

Fuentes:

Blog Del tirador a la ciudad. Anatxu Zabalbeascoa.

Blog HIC Arquitectuta. Jordi Badía.

Carlos Ferrater y Xavier Martí
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Vista aérea
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Vista general
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Fachada lateral
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Planos de sección
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Vista nevado
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Interior
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