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18 /04/2018

Guastavino: el valenciano que importó la arquitectura mediterránea a Nueva York


“Los arquitectos de América tienen con él [Rafael Guastavino y Moreno] una deuda de gratitud, no sólo por haber sido un constructor fiable y concienzudo, sino por haber hecho posible nuevas posibilidades en el campo del diseño arquitectónico”. - Peter B. Wight, 1901

Lo llamaron “el arquitecto de Nueva York”, pero era valenciano, y en sanahuja&partners queremos rememorar la obra de este gran arquitecto, con motivo de la  reforma del piso de una de sus descendientes.

La influencia de Guastavino en la arquitectura

Los inicios del arquitecto

La realización de este proyecto residencial nos ha permitido evocar a Rafael Guastavino, quien nació en Valencia en 1842, pero su carrera despegó al otro lado del gran charco: en la ciudad de Nueva York.

Allí, como admitía el arquitecto Peter Bonnett Wight, le deben mucho, y es que, con osadía, tesón y un esfuerzo sin precedentes, fue capaz de revolucionar y modificar para siempre la arquitectura neoyorquina.

Sin embargo, sus inicios no fueron los inicios fáciles. Y es que, tras formarse en la Escuela de Maestros de Obras de Barcelona, y dejar tras de sí proyectos emblemáticos como la Fábrica Batlló o el Teatro de la Massa de Vilasar de Dalt.  Emigró a la Gran Manzana sin hablar inglés, no contaba con contactos profesionales y tal sólo con 40.000 dólares en la maleta.

La conquista de Nueva York

Gracias a su visión profesional adelantada y bagaje en el campo de la arquitectura y la construcción, supo cómo exportar una idea constructiva milenaria, habitual en el área mediterránea, y suplir con ella las necesidades incipientes que amenazaban la arquitectura neoyorquina en el siglo XIX.

Así, bajo una clara oportunidad de negocio, Guastavino patentó el “Guastavino system” o “Guastavino Tile”, un sistema de bóvedas tabicadas que levantaba con ladrillos finos y cemento según la tradición de los arquitectos medievales, y que no requería de andamios ni de muros de gran grosor.

Su principal valor no era sólo que eran más ligeras y baratas que las otras soluciones arquitectónicas vistas hasta el momento, sino que también ofrecían techos ignífugos a los constructores en un momento traumático para la sociedad neoyorquina, tras el gran incendio de Chicago.

A modo de demostración, el valenciano incluso se atrevió a someter sus bóvedas durante cuatro horas a temperaturas de más de 1.000 grados centígrados, con 272 kilos de peso. Una prueba supervisada por expertos y con resultado de éxito que abrió a Guastavino el acceso al skyline neoyorquino.

Bóveda de ladrillo plano: la Bóveda Catalana

De este modo, Guastavino llevó a EEUU el sistema conocido en España como bóveda de ladrillo plano o bóveda catalana, haciéndola triunfar y correr como la pólvora como cubierta de los edificios más emblemáticos de Nueva York a finales del XIX. Asimismo, Guastavino también extendió la utilización del azulejo, que se posicionó en Norteamérica como elemento constructivo y ornamental destacado.

Cabe valorar el encomiable trabajo de Guastavino, que sin abandonar su tradición, raíces y cultura arquitectónica, supo llevar las soluciones constructivas y materiales autóctonos del área mediterránea al otro lado de charco, dotándolas de un gran recorrido y edad dorada dentro de la historia de la arquitectura neoyorquina.

Con su empresa Guastavino Fireproof Construction Company y la bóveda tabicada por bandera, Guastavino participó en la construcción de hasta 1.000 edificios, la mayoría en Estados Unidos, pero también en Canadá, India o Cuba.

Seguir las huellas de Rafael Guastavino es recorrer su legado, sus proyectos más reconocidos, aún muchos de ellos visitables en el seno de la ciudad de Nueva York.

La huella de Guastavino en Nueva York

Adentrarse en la catedral de Saint John The Divine, el mercado del puente de Queens, o el famoso Oyster Bar, emplazado en los sótanos de la estación Grand Central, e incluso en el puente de Queensboro es viajar en el tiempo hacia esa época dorada, esa magia de “origen valenciano” que impulsó a Guastavino a lo más alto. Las cúpulas de Guastavino y sus espacios abovedados sonríen, son amables, construidos con materiales de energía singular, efectivamente venida de otro tiempo.

Para toda la comunidad arquitectónica, Guastavino ha supuesto y supone todo un referente. No sólo por ser uno de los referentes españoles de mayor proyección internacional, sino por cómo fue capaz de anticiparse al futuro y cambiar el pasado.

Nuestro proyecto de reforma

El proyecto de rehabilitación de una tradicional vivienda ubicada en la zona costera de Oropesa  del mar, ha sido proyectado como un apartamento de uso temporal y vacacional, por lo que se suprimió una habitación para ceder ese espacio al estar-comedor; y pasando de tener 4 a 3 dormitorios.

Se procuró dar a la zona de día un tratamiento diáfano, por lo que se suprimió la entrada y mayor cantidad de pasillo y se abrió al máximo el paso entre la cocina y el estar-comedor.

Para promover el uso de la terraza de manera que se generen dos zonas de estar, se quería poner en relación las amplias vistas al mar abriendo más el acceso a la terraza y la zona verde posterior. Toda la zona de la cocina se adaptó a una posible ampliación en el futuro, que incluiría un acceso a través de un ascensor.

 

Así, desde nuestro estudio de arquitectura en Valencia, Castellón e Ibiza, sanahuja&partners, el homenaje a Rafael Guastavino aglutina un ingrediente más: como este “loco” emprendedor y pionero, fue capaz de llevar la arquitectura con alma mediterránea hasta lo más alto de la élite mundial.

“Como estructuras, las bóvedas de Guastavino son impresionantes. Tienen un espesor de 10 centímetros y son estructuras de gran resistencia a la carga, al viento y a la nieve. Después de tantos años, siguen sin dar fallos. Y es igualmente impresionante cómo estas bóvedas se abren a la luz. Una de sus bóvedas llegó a tener 35 metros de luz”- John Ochsendorf, comisario de la exposición “Guastavino y el arte del alicatado” en el Museo de la Ciudad de Nueva York.