Categoría: Arquitectura

24 /04/2018

Cómo trabajar con BIM para evitar problemas en obra. Casos de éxito


Sanahuja&partners ha sido una empresa pionera la adopción de la metodología BIM. Hemos elaborado proyectos en concursos, obra nueva y proyectos de rehabilitación empleando este sistema desde 2010. Por ello, dado a nuestra experiencia, en este post vamos a hablar de cómo trabajar con BIM y evitar problemas en obra.

Así, el uso de BIM nos ha ayudado a, entre otras cosas:

1) Ser más conscientes de las expectativas de la propiedad.

2) Tener un dominio total de los encuentros en un proyecto.

3) Resolver los problemas en fases iniciales del proyecto.

4) Prevenir conflictos entre disciplinas.

5) Producir documentación perfectamente coherente.

6) Mejorar del proceso de medición y fiscalización de la obra.

 

1) SER MÁS CONSCIENTES DE LAS EXPECTATIVAS DE LA PROPIEDAD

Originalmente, la comunicación con el cliente se llevaba a cabo mediante esquemas, esbozos y planos, que, como todos sabemos, no son un lenguaje natural para una persona ajena a la profesión. El cliente comprende con mucha mayor facilidad un espacio a través de imágenes, vídeos o realidad virtual, pero producir un modelo 3d con metodología tradicional es algo que rompe el flujo de trabajo en el proyecto. Una de las primeras ventajas que uno percibe al trabajar con metodología BIM es la inmediatez que aporta el trabajar directamente construyendo un modelo 3D a la hora de comunicarse con la propiedad.

Esta enorme agilidad, que nos permite responder con rapidez a cualquier solicitud de clientes o colaboradores se trata de uno de los pilares que nos ha ayudado enormemente en nuestras colaboraciones con otros estudios de arquitectura, y es también tremendamente útil de cara a enfocar un concurso.

¿Cómo ayuda esto a la prevención de problemas en obra? Gracias a que el cliente puede ver en cualquier momento del desarrollo del proyecto el estado del mismo, en un lenguaje que él domina, nos es más fácil obtener feedback y esto reduce notablemente el riesgo de que el cliente se encuentre con que algo ejecutado “no le gusta” porque “no se esperaba que fuera así”. La manera de transmitir nuestras ideas al cliente pasa de ser el plano, a ser el vídeo o incluso la visita virtual.

Y, por supuesto, esta fluidez de comunicación unida a los aspectos colaborativos de la metodología BIM también ha sido esencial para posibilitar nuestra expansión, trabajando con arquitectos asociados en todo el mundo minimizando posibles malentendidos, incluso en proyectos complejos de rehabilitación, como edificio Texcoco en Mexico DF en el que colaboramos con Javier Palma, que pudieran derivar en problemas durante la construcción.

2) TENER UN DOMINIO TOTAL DE LOS ENCUENTROS EN UN PROYECTO.

Pero la forma de trabajar no sólo afecta a cómo plasmamos nuestras ideas. El trabajo enfocado al plano, típico de la concepción tradicional de nuestra profesión, condiciona a su vez nuestra forma de pensar

Antes de la adopción de sistemas BIM era posible encontrarse en obra con un encuentro entre dos elementos difícil de resolver que no se había previsto, pues trabajábamos en secciones, no en conjunto. Si no aparecía en ninguna sección trabajada en CAD, no estaba contemplado. Al adoptar un modo de trabajo basado en BIM dejamos de “dibujar” nuestras ideas y pasamos a “pre-construir” el edificio, una palabra que me parece especialmente descriptiva.

El mero hecho de manipular continuamente a una maqueta tridimensional nos obliga a enfrentarnos desde las primeras fases del proyecto a encuentros y uniones que quizás habrían pasado desapercibidos. El proyecto pasa de ser una serie de planos a ser un conjunto interconectado, y tenemos la tranquilidad de que, cuando se entrega la documentación, el proyecto está definido por completo.

3) RESOLVER LOS PROBLEMAS EN FASES INICIALES DEL PROYECTO.

Precisamente el hecho de poder detectar con facilidad estos problemas nos permite darles solución en etapas tempranas del proyecto. Evidentemente, todos sois conscientes de lo caro que resulta resolver un problema en obra, en comparación con el tiempo que habríamos invertido en remediarlo durante el proyecto básico de haber sabido que ese problema existía.

El hecho de trabajar con elementos constructivos tridimensionales en lugar de simples líneas y sombreados, esa “pre-construcción” de la que hablábamos antes, nos fuerza a encarar las limitaciones propias de la obra desde la pantalla de nuestro ordenador, y ser conscientes de esos problemas desde la génesis de la idea del edificio da lugar a unos proyectos mucho mejor acabados, con soluciones más realistas y elegantes.

Se comenta que el coste de solucionar un problema en obra está en una media de 300 a 500 dólares. Solucionarlo antes de obra cuesta la décima parte. Así que podemos decir que esta forma de trabajar ahorra dinero, además de quebraderos de cabeza. 

4) PREVENIR CONFLICTOS ENTRE DISCIPLINAS.

Pero la utilidad de trabajar con elementos constructivos virtuales, con geometría e información definidas, en lugar de con líneas y sombreados se aplica también en el trabajo con otras disciplinas, principalmente las ingenierías de instalaciones. Trabajar instalaciones y otros oficios en BIM nos permite detectar conflictos antes de tiempo con mucha facilidad, y evaluar posibles soluciones con más rapidez. Encontrar en obra que no se ha previsto suficiente espacio para ciertos elementos de ingeniería es algo del pasado con esta forma de trabajo.

Podemos brindar asesoría BIM con el objetivo de estudiar opciones que permitan un mejor diseño en el proyecto. Pre-construimos el estado actual del edificio, y nuestros ingenieros modelan las instalaciones como elementos constructivos, iterando hasta encontrar la fórmula que permite respetar el diseño original sin dejar de dar servicio al edificio. Evidentemente, los cruces de instalaciones resultan mucho más complejos de lo habitual, pero gracias a trabajar en BIM, pudimos suministrar a los instaladores esquemas en 3D de cada punto conflictivo, permitiendo llevar a buen puerto la obra.

 5) PRODUCIR DOCUMENTACIÓN PERFECTAMENTE COHERENTE.

Otro factor que puede ser problemático con la metodología tradicional es el hecho de que, al haber de generar cada plano, sección, medición desde cero, es comprensible que haya errores que deriven en incongruencias. Una sección puede indicar una altura para cierto techo, diferente de la que aparece en otra sección, o en el propio plano de techos. Este tipo de malentendidos implican, en el mejor de los casos, tiempo perdido esclareciendo el problema durante la obra, aunque si no son detectados puede que nos encontremos en nuestra siguiente visita de obra un elemento ejecutado que no se ajusta a lo que nosotros teníamos en mente.

Trabajando en BIM, gracias a que los planos, secciones, vistas, mediciones, que componen la documentación que solemos entregar se generan en referencia a un único modelo central, el resultado de nuestro trabajo es perfectamente coherentes y es imposible encontrarse con una contradicción en obra, aportándonos más seguridad de cara al resto de agentes de la construcción.

6) MEJORAR DEL PROCESO DE MEDICIÓN Y FISCALIZACIÓN DE LA OBRA.

En lo referente a mediciones, incluso en etapas tempranas de la adopción del sistema BIM, contar con elementos constructivos reales con información integrada en un modelo hace más fácil y preciso el proceso. Los principales programas de medición nos permiten conectar los distintos elementos de nuestro proyecto con partidas concretas, y automatizan gran parte del proceso. Evidentemente, toda obra tiene circunstancias peculiares que exigen la intervención de un profesional que supervise y ajuste los resultados del traspaso de información, pero podemos tener la certeza de que la medición se mantiene actualizada reflejando los cambios que se van realizando en el proyecto.

No es necesario integrar el programa de medición con nuestra plataforma de modelado BIM para beneficiarnos del sistema de trabajo. El hecho de que el programa entienda que lo que estamos colocando es algo más allá de una serie de líneas es de gran ayuda en conteos y revisiones, pues nos da la posibilidad de listar elementos constructivos del proyecto en tablas, buscar entre ellos y filtrarlos según parámetros.

Además, cabe reseñar cómo las herramientas BIM nos ayudan en operaciones sobre edificación existente o en proyectos que se van a realizar a lo largo de varias fases. Tener la información de derribos y fase de creación integrada en los propios elementos a los que hace referencia nos permite gestionar casi de manera automática los las modificaciones que se vayan a realizar sobre elementos preexistentes, evitando posibles despistes. El trabajo por fases puede resultar algo confuso para aquellos que se incorporan a estas herramientas por primera vez, pero resulta tremendamente útil.

7) CONCLUSIÓN:

Evidentemente, hay muchos otros aspectos del trabajo de arquitecto que la metodología BIM hace más fácil, desde contribuir al diseño de edificios más sostenibles -un aspecto de la construcción que en nuestro estudio ya cuenta con departamento propio-  hasta los ahorros que conlleva para la propiedad el mantenimiento predictivo que se puede realizar al disponer de un modelo cargado de información que se mantenga actualizada, en lugar de una simple serie de planos.

Pero en lo referente a la reducción de errores en obra, podemos concluir que estos puntos son, los factores principales que han conseguido disminuir notablemente los problemas en obra que tanto nosotros, como aquellos arquitectos con los que trabajamos, sufríamos en mayor o menor medida. Esto se deriva de un mejor control del proyecto y una mejor coordinación con nuestros socios y clientes.

El trabajo en BIM es la herramienta que mejor se adapta al hecho de edificar y, como tal, la que permite a un arquitecto desempeñar mejor su trabajo, previniendo errores y mejorando el resultado del proceso creativo más allá de lo que permitían las herramientas que tomamos prestadas de los ingenieros en su momento.